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Mostrando entradas de diciembre, 2017

Fortuny

— Fortuny… Fortuny… Fortuny… — ¿Dónde estoy? — Estás muerto, Fortuny. — No puede ser. Siempre dices eso, pero luego despierto. — Despiertas, pero estás muerto, Fortuny. — Deja de decir eso, por favor. Quiero morir, pero no sé la manera en que… — Tranquilo, Fortuny. Tú ya estás muerto. — ¿Por qué no hablas claro, hombre serpiente? ¿Qué quieres de mí? Por favor, dímelo. — Cuando pase, lo sabrás. — No puedo vivir así, hombre serpiente… — Tranquilo, Fortuny. Tú ya estás muerto. Solo falta matar al campeón.
Trajeron a Aaron Fortuny hace tres días. Una ONG buscaba un geriátrico de confianza donde pudieran atender al ex boxeador. Ya no podía valerse solo y nadie tenía registro alguno de ningún pariente cercano. Su deterioro psíquico, para sus sesenta y nueve años, estaba muy avanzado. Mostraba cambios de humor constantes. Problemas de memoria a corto plazo. Parecía estar siempre confuso. La demencia marcaba el paso. Sin embargo, su estado físico era envidiable. Agredió a un par de enfermeros; antes, ta…