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Mi mundo perfecto


¿Cómo? ¿Es que no me ha dicho su nombre? Da igual, lo llamaré: “Hijoputa”.

Sí, o “Esférico”, porque es igual de hijoputa, se lo mire, por donde se lo mire.

En todo caso, es bueno que sepa que de las fantasías sexuales que tiene el humano, hombre o mujer, la de ser violado entra en el grupo de las más “light”. Por eso, su postulado, de facto, es una bazofia. Vamos, que es una mierda.

¿Dice que no? ¿Que la opinión pública designa lo que es correcto y lo que no?

Pues bien, diremos, por un momento, que así es. ¿Cómo sería mi mundo ideal? Vamos a ver si concuerda con la opinión pública. Solo para poder soñar algo interesante esta noche. Estoy harto de copular con súcubos. Aunque esta noche era algo especial. Llegamos a una final de una especie de torneo, ¿sabe? Da igual.

Empiezo por mi casa.

En un mundo perfecto, sería pequeña. Fácil de limpiar. Con pocos muebles. Los justos para tenerlos ordenados; y sí, limpios.

No habría televisión. Existiría silencio la mayor parte del tiempo.

Tendría todos mis libros ordenados. Y repartidos por varias partes de la casa. ¿Por temática? No diga esas cosas, Esférico. Sería por orden de necesidad. En el baño tendría libros de papel suave, por ejemplo. Fundamental.

Pero sigamos.

La cocina tendría un par de cubiertos, un par de platos… Lo necesario para mí y un invitado. Usted, Esférico, es un candidato fijo a ser invitado.

Mi habitación sería apacible. Por las noches refrescaría al son del ritmo de las olas del mar. Con la posibilidad de acallarlo si me cabrea. Una ventana hermética sería útil para esos casos.

¿Qué más?

Bueno, creo que ya está bien… Tal vez añadiría vecinos que me caigan bien. Pero es difícil imaginar tal nivel de perfección.

Mejor sigamos con el mundo, en su sentido más amplio.

¿Guerras?

Creo que las permitiría en mi mundo, ¿sabe usted?

Sí, Esférico. Tal como le digo. Pero eso sí, irían al campo de batalla los verdaderos interesados en el conflicto. Y se retransmitiría por tv, para que nadie se pierda detalle.

Habría cárceles, ¿por qué no? Pero en ellas se sobre estimularía a los reos. ¿Te gusta violar? Pues viólate a ti mismo. La realidad virtual pudiese resultarnos útil. ¿Entiende por dónde voy, Esférico? Comprendo que puedo ser algo confuso en mis exposiciones. Nunca aprendí a masturbarme en público.

Sigo.

¿Pobreza?

Es un tema peliagudo. Diré que el dinero seguiría tal cual, con la gran diferencia que los negocios turbios se manejarían, al igual que en la guerra de mi mundo perfecto, con la estricta participación de los implicados directos. Si se trata de un señor de la guerra, tendría que ir armando también a los que pudiesen, en algún momento, cobrarle algún desacuerdo.

No, creo que me voy apartando del mundo perfecto.

En mi mundo siguen apareciendo los mismos elementos que hay en este mundo, Esférico.

Una de dos, o soy incapaz de imaginar un mundo perfecto, o este que piso ya lo es; al menos, para mí.

Lo pensaré, Esférico. Puede estar seguro que recordaré este pasaje en mi próxima eyaculación. Brevemente, claro está.

Un abrazo, amigo mío. ¡Y límpiese esas manos!

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