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Hallazgo


Me temo que este reporte puede generar más confusión que el anterior, pero es necesario que comparta con usted, querido amigo, este descubrimiento.

Terminaba de cenar la noche de ayer, cuando el silencio del comedor se vio interrumpido por un golpe seco. Aparté mis cubiertos y me levanté enseguida para comprobar el origen de ese ruido

Cuando llegué a las escaleras, otra vez escuché un golpe. Estaba seguro que venía de una de las habitaciones de arriba.

No sabía cómo proceder.

Me armé de valor, y subí a ver qué era lo que pasaba.

Escuché otro golpe cuando iba a mitad de las escaleras. Sabía ya de qué habitación provenía.

Con el corazón latiéndome a toda velocidad, llegué al lugar indicado.

La ventana estaba abierta de par en par.

Dudé sobre si había sido yo mismo el que la había dejado así. Supuse en ese momento que por el viento, la ventana estaba dando golpes.

Pero no fue el caso.

En el suelo, alguien había dejado un pequeño álbum fotográfico.

Lo abrí, y me sentí confundido por lo que vi en su interior.

Se trataba de las fotografías de todas las primeras damas de Estados Unidos. No me he parado a comprobar si, efectivamente, están todas, pero debajo de cada fotografía está su nombre y el periodo durante el cual asumieron el cargo que he mencionado, como esposas de los presidentes de ese país.

Pero eso no fue lo más curioso.

Al final del álbum, hay unas cuantas páginas dedicadas a explicar las razones por las cuales el que ha confeccionado ese trabajo, se decanta por una hipótesis nada tranquilizadora.

Afirma que todas las primeras damas de Estados Unidos eran, y son, en verdad, hombres disfrazados.

Confieso que el tema, al principio, me generó, en medio de todo el preámbulo casi de terror, una sonrisa incontrolable. Pero viendo las fotografías con verdadera atención, empiezo a tener algunas dudas.

He guardado el álbum, para enviárselo en cuanto me sea posible.

Conociéndolo, sé que tendrá en mente la posibilidad de que todo esto sea una fechoría más de nuestro esquivo Señor Tim.

Perdone que esta vez haya sido tan escueto, pero una de las fotos de Jackie Kennedy sigue merodeando en mi mente, y no me permite seguir con mi vida normal.

Hasta la próxima.



Vodka.


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