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Sputnik, mi amor. Murakami H. (Reseña)


Desde el primer párrafo de este libro —uno de los más reducidos, en extensión, de Murakami— queda claro que hay un triángulo amoroso, muy bien dibujado, por decirlo de alguna manera.
La historia transcurre desde el punto de vista de un amigo de la verdadera protagonista: Sumire, y me parece que esto invita a seguir la historia con verdadero interés, ya sea porque el narrador tiene también que contar su vivencia con respecto a la historia en general —que me pareció muy interesante—, o por la curiosidad por ver cómo resuelve el autor este tipo de relaciones es su escrito.

La trama en general, como ya dije, resultó interesante, máxime cuando se tiene en cuenta esos detalles agregados que solo Murakami puede resaltar sin que distraigan, como la música. Siempre pienso que las obras de este escritor tienen un soundtrack incluido, capaz de enseñar mucho de la buena música, sobretodo de la clásica. Brahms y Mozart son mencionados en más de una ocasión.

Por último, y, quizá, como punto flaco de esta historia, señalar que esto parece más un aperitivo de la verdadera capacidad de Murakami. Sin que el libro pueda resultar cansino, o aburrido, sí queda, por momentos, la sensación de que hay historias que merecieron ser relatadas. Un ejemplo de lo que digo, se puede observar en el penúltimo capítulo, donde recién llama la atención un personaje complejo. Y es que trae detrás de sí una historia llena de conflictos, tanto externos como internos. Solo diré que se trata de un niño, y, por lo menos para mí, es ese el mejor capítulo de todo el libro, porque pinta, dibuja, refleja (como quieran decirlo) valores humanos que en todo momento estuvieron girando alrededor de la trama, ¡cual Sputnik, ahora que lo pienso!

Espero que se animen a leer esta historia. Ya hablaremos…

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