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Mostrando entradas de octubre, 2018

Reseñando Lo que no tiene nombre, de Piedad Bonnett... y algo más

Hace tres semanas, fui a devolver un libro en la biblioteca. El sitio estaba lleno de estudiantes, y algún que otro abuelo echando la tarde con las noticias del día. Al acercarme a la bibliotecaria para hacer mi trámite, me fijé en que habían pegado un cartel nuevo junto a la mesa de recepción. Comunicaba el inicio de un nuevo ciclo de actividades del club de lectura de la biblioteca. Nunca había participado en ninguno, así que, además de devolver un libro, me inscribí en ese club.
La siguiente noche recibí un correo, era de la profesora encargada en dirigir el club. Me pasó la lista de libros que iban a leer este curso, haciendo hincapié en que empezarían por Lo que no tiene nombre, de Piedad Bonnett. Pero hay un problema, decía ella, no hay suficientes libros para todos los miembros del club. Finalizaba el mensaje, prometiendo hacer un pedido extra de libros, para que todos pudiésemos leerlo con tiempo.
Cuando hice una breve investigación sobre el libro, quise hacer lo necesario p…

Manos

Desperté un día más en el laberinto. Tenía un fuerte dolor en mi mano izquierda. Al verla, comprobé lo que ya sospechaba: le faltaba un trozo. Me había quedado sin dedo índice, y una parte de la palma. Sumado a la ausencia de mis meñiques, el aspecto de mis manos me provocó ganas de llorar.
De pie, junto a mí, estaba el viejo sabio de papel maché que guiaba a unos cuantos como yo. Masticaba algo con fruición, mientras ponía velas negras en un altar. Al notar que me levantaba, suspendió su ritual y me preguntó si ya había recordado para qué eran mis manos. Le respondí que no.
Pues entonces, farfulló el viejo, sin dejar de masticar, tendrás que continuar conmigo en el laberinto. Te vendrá bien seguir ayudándome durante el día, haciendo trabajos ridículos, exigentes, muchos de ellos sin sentido, innecesariamente peligrosos, y hasta humillantes.
¿Con qué objetivo?, pregunté.
Tendrás que ganarte la vida, respondió el viejo de papel maché.
No puedes perder el tiempo intentando salir de e…